La estructura del mercado es el esqueleto del precio. Sin entenderla, estás operando a ciegas.
Es como intentar navegar por una ciudad sin conocer las calles principales. Puedes llegar a tu destino por suerte, pero probablemente te perderás varias veces en el camino.
La estructura te dice tres cosas críticas: dónde está el mercado, hacia dónde va, y dónde podría cambiar de dirección. Todo lo demás — indicadores, patrones, conceptos SMC — son solo decoración encima de esta base.






